Arte Urbano como Motor de Transformación Cultural y Económica de Valparaíso

El arte urbano en Valparaíso, una ciudad con una gran riqueza arquitectónica y patrimonial, ha adquirido una importancia única. Desde la década de 1990, Valparaíso ha sido reconocido mundialmente por destacarse en el arte del graffiti y el muralismo, expresiones que han evolucionado junto con la ciudad. En este contexto, el trabajo de Juan Francisco Astorga, diseñador gráfico, fotógrafo e instagramer creador de la plataforma ValpoStreetArt oriundo de San Felipe, ha contribuido a la difusión de artistas muralistas y grafiteros, publicando fotografías de sus procesos y obras en su cuenta.

En una conversación distendida en el Barrio Puerto, Francisco y Sol Varas, de Marketing Digital CULTURA, reflexionaron y se cuestionaron sobre el impacto del arte urbano en la comunidad porteña: ¿Cómo contribuir de manera adecuada al legado cultural de Valparaíso, conocida como la capital del grafiti? ¿Qué significa formar parte de un movimiento que no solo complementa la belleza arquitectónica de la ciudad, sino que también redefine la percepción del espacio urbano mediante murales que interactúan con su entorno? ¿Cuál es el verdadero impacto de un grafiti en el transeúnte?

El muralismo en Valparaíso tiene sus orígenes en la década de 1980, cuando comenzó a gestarse como una forma de protesta y expresión política durante la dictadura de Augusto Pinochet. Los primeros grafitis reflejaban el descontento social y la lucha por la democracia, con mensajes de resistencia. A medida que pasaron los años, el grafiti fue transformándose, y lo que comenzó como una herramienta de protesta, se convirtió en una forma de expresar y celebrar la identidad porteña, visibilizando la riqueza cultural de la ciudad. En este sentido, el arte callejero, y especialmente el muralismo en Valparaíso, ya tiene un trasfondo mucho más amplio que la simple decoración de espacios. Su poder para revitalizar barrios, fortalecer la identidad local y fomentar un sentido de pertenencia es innegable.

Esto se puede apreciar, por ejemplo, en la calle Condell con el proyecto Arcoíris. Uno de los sectores más golpeados durante el estallido social ha sido testigo de una profunda transformación gracias a la intervención de artistas urbanos que, mediante murales, han revitalizado fachadas, cortinas metálicas y calles, convirtiéndolas en un verdadero museo al aire libre.

En conclusión, sería provechoso continuar embelleciendo e impulsando barrios de la mano del muralismo y el grafiti, con una propuesta visual adecuada, sobre todo aquellos que están mas decaídos, como el Barrio Puerto, en particular el sector de Plaza Echaurren. El arte callejero, sin irrespetar el patrimonio, puede ser una herramienta clave para la reactivación de la economía, especialmente en áreas estigmatizadas como el Barrio Puerto, que han enfrentado un marcado abandono. La renovación de calles y callejones mediante murales revitalizaría el sector, atrayendo tanto a visitantes como a comerciantes.

Además, los festivales internacionales de arte urbano pueden ser una gran oportunidad para involucrar a la comunidad local, promoviendo talleres, charlas y exhibiciones. Es necesario nutrir constantemente el intercambio cultural, no solo a nivel nacional, sino también incluir artistas internacionales. Este fenómeno enriquece la creatividad y fortalece los lazos entre comunidades artísticas, generando redes de colaboración.

La historia del graffiti en Valparaíso está marcada por hitos como el surgimiento del Festival de Arte Urbano en los años 2012, que se ha consolidado como uno de los más importantes del país, atrayendo a artistas internacionales y generando un espacio de intercambio cultural que ha influido en la identidad urbana de la ciudad. Además, la Ruta del Grafiti de Valparaíso, que recorre algunos de los murales más representativos de la ciudad, se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas para quienes buscan conocer el arte en las calles porteñas.

En el libro “Valparaíso Capital del Arte Urbano” Juan Fco. Astorga junto a Horacio Silva, nos cuentan de la Historia del Grafiti en la V región.

“En los años 90 surgieron las primeras expresiones de grafiti en la región, destacando a BRS (Boris Fernandois) como el primer grafitero en intervenir sistemáticamente las calles. Comenzó a pintar a los 14 años, conectándose con los b-boys más veteranos. Junto a Pipo, Carlos Ibacache y Tito Bboy, BRS consolidó su carrera y un grupo de jóvenes comenzó a interesarse por el arte callejero.

En 1992, llegó Shot1, un grafitero de Hamburgo, Alemania, quien trajo las primeras revistas de grafiti a la región. En Viña del Mar, Dj Q fue pionero al pintar en Miraflores Alto, uniéndose a Pesh1, Peshcore y Abismal, todos del barrio Santa Julia. Este barrio se convirtió en el epicentro del grafiti y la cultura Hip Hop, y allí nació la primera crew, DDC.

En 1994, ACB (Andrea Cecilia Bernal), la primera mujer reconocida en la escena del grafiti chileno se unió a la crew. Sus obras fueron exhibidas en Estados Unidos, y se convirtió en referente para nuevas generaciones de artistas. Posteriormente, colaboró con Gigi y Daniel Marceli, exponentes del grafiti de la Quinta Región.

En enero de 1995, los grafiteros House (de Santiago) y Seco Sánchez (de La Calera) se sumaron al movimiento en la quinta región. En 1997, la DDC ganó el primer FONDART Nacional de grafiti, lo que permitió la realización de talleres en Santa Julia, dirigidos por House, quien adoptó el nombre «Jaus», y la artista Fabiola Garrido. Estos talleres combinaron el grafiti callejero con técnicas académicas, formando una base sólida para los participantes.

A raíz del FONDART, se crearon 20 grafitis a cargo de los participantes, incluidos Cors, Kamb, ACB y la crew Letalmente (Kosmo, Chicano, Larita, entre otros), la segunda agrupación más importante de la región. Kosmo se destacó y se trasladó a la Región Metropolitana años después.

Hacia finales de los 90, la DDC comenzó a disolverse debido a la migración de algunos de sus miembros, como BRS a Canadá, Pesh1 a España y ACB a Nueva York. Dj Q se dedicó a su carrera como DJ, y Abismal hizo una pausa en la producción de grafiti en 2003, hasta su regreso con las obras de Inti Castro. No obstante, a finales de la década, emergió la crew Rayones, considerada la primera agrupación de grafiteros dedicados al vandalismo en la región.”

Para algunos de los residentes de Valparaíso, ser parte del movimiento cultural generado por el arte urbano en una ciudad con tanto patrimonio arquitectónico representa un honor y un desafío, para otros no tanto. Los muralistas porteños buscan transmitir una amplia gama de mensajes, desde reflexiones políticas hasta sentimientos de amor y esperanza. “En mi opinión, el impacto en los transeúntes es siempre positivo. Estas obras aportan belleza y vida a las calles, especialmente para los turistas que pagan por tours para fotografiar arte urbano y compartir sus registros en redes sociales”, comenta Astorga.

Una Alianza para Impulsar el Barrio Puerto

El Barrio Puerto de Valparaíso, ubicado entre la Plaza Wheelwright y la Plaza Sotomayor, fue el primer lugar habitado de la ciudad. A finales del siglo XIX, con el boom portuario, se transformó en el corazón del comercio y la actividad marítima. Al principio, alrededor de la Iglesia de la Matriz, se construyeron casas, bodegas y comercios, y más tarde, se abrieron nuevas calles como La Planchada. El barrio sigue siendo un lugar lleno de historia, con sus calles cargadas de arquitectura antigua que recuerdan el esplendor de Valparaíso como puerto clave del comercio mundial. Hoy, no solo se conserva esa herencia, sino que también es un espacio donde el arte y la cultura van de la mano de las historias marítimas. A pesar de los desafíos urbanísticos actuales, sigue siendo un lugar popular tanto para los locales como para los turistas, mostrando lo mejor del pasado que aboga por mejorar su presente.

En este contexto, el trabajo conjunto entre Juan Francisco Astorga promotor de arte urbano (@ValpoStreetArt) y Soledad Varas gestora cultural, comunicadora y residente del Barrio Puerto (@MarketingDigital_Cultura), busca dar un paso más en la promoción y desarrollo de proyectos que impulsen y revitalicen el Barrio Puerto, no solo dinamizando el espacio público a través del arte urbano sino también de otras disciplinas artísticas. Su objetivo es fortalecer la identidad cultural de Valparaíso, promover la interacción comunitaria y atraer tanto a residentes como a turistas, enriqueciendo la oferta cultural y también el comercio local.

Esta alianza tiene como fin desarrollar proyectos innovadores que reafirmen la importancia del barrio puerto dentro de la ciudad. A través de un enfoque respetuoso y con una propuesta seria, ambos promotores están convencidos de que el arte puede ser una herramienta poderosa para la revitalización del Barrio Puerto.

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