El collage digital ha emergido como una forma contemporánea de expresión artística que combina elementos visuales diversos mediante herramientas digitales. Esta técnica permite a los artistas crear composiciones únicas, fusionando imágenes, texturas y tipografías en una sola obra visual. Su accesibilidad y versatilidad han contribuido a su creciente popularidad en la escena artística actual.
En Chile, el collage digital ha encontrado un espacio significativo dentro del panorama artístico. En diversas plataformas digitales, esta surgiendo con el objetivo de democratizar los espacios públicos digitales y visibilizar temáticas relacionadas con la identidad territorial.
La evolución del collage digital también se ha visto influenciada por avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, que ofrecen nuevas posibilidades creativas a los artistas. Estas herramientas permiten explorar combinaciones innovadoras de elementos visuales, ampliando los límites tradicionales del collage.
En este contexto, proyectos individuales han contribuido a la difusión y apreciación del collage digital. Por ejemplo, el artista Eduardo Nallar comenzó su incursión en el collage digital durante las cuarentenas de la pandemia, compartiendo semanalmente sus creaciones a través de Instagram. Este enfoque constante y disciplinado ha generado una comunidad de seguidores que valoran su trabajo y esperan sus publicaciones semanales.
A pesar del crecimiento del collage digital, los espacios físicos para su exhibición en Chile siguen siendo limitados. La mayoría de los artistas dependen de plataformas digitales para compartir sus obras. La falta de financiamiento para la impresión y enmarcado de trabajos digitales representa una barrera para muchos creadores.
En resumen, el collage digital en Chile refleja una convergencia entre tradición y modernidad, donde artistas exploran nuevas formas de expresión visual, adaptándose a las herramientas tecnológicas disponibles y enfrentando desafíos en la difusión de sus obras.










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