Festival En Práctica 2025

Valparaíso y el Contacto Improvisación

Con una intensa JAM de cierre que reunió a decenas de cuerpos en escucha y presencia compartida, el Festival de Danza Contacto Improvisación En Práctica 2025 concluyó su cuarta versión consolidándose como un espacio clave para la investigación, la formación y la experiencia escénica de esta disciplina en Chile. Durante ocho días, entre el 13 y el 20 de diciembre, Valparaíso volvió a convertirse en un territorio sensible para el encuentro, el estudio y la co-creación, convocando a artistas nacionales e internacionales en torno a una práctica que pone el vínculo y la atención colectiva en el centro.

(Fotografías Bárbara Trejo)

Desde su inauguración en el Teatro del Parque Cultural de Valparaíso, con una performance interpretada por las y los propios docentes del festival, quedó en evidencia la potencia del Contacto Improvisación como una práctica de escucha profunda entre el propio cuerpo y el de otros. Peso, apoyo, riesgo y confianza se desplegaron en tiempo real, dando forma a una danza donde la relación es el motor del movimiento y la escena emerge desde una sincronía viva. Sin pasos preestablecidos, pero con absoluta presencia, las y los performers revelaron un nivel de profesionalismo y sensibilidad escénica tan preciso que la improvisación adquirió la claridad y el rigor de una composición coreográfica.

( Performance inaugural Fotos Francisca González)

El festival dejó en evidencia su vocación: no solo mostrar, sino habitar la danza como experiencia compartida. A esta función inaugural asistieron cerca de 70 personas, mientras que durante la semana de actividades el festival mantuvo una participación constante de entre 50 y 60 asistentes diarios, tanto en seminarios, talleres y JAMs, confirmando el interés sostenido de la comunidad y de artistas provenientes de distintas regiones del país.

Uno de los hitos de esta edición fue la visita por primera vez a Chile de la bailarina y pedagoga finlandesa Katja Mustonen, quien dirigió el seminario intensivo “Cuerpos relacionales cayendo y volando”. Su propuesta profundizó en el estudio del peso, el soporte móvil, la suspensión y el vuelo, articulando técnica, imaginación y escucha corporal, y dejando una huella significativa en las y los participantes.

La programación se completó con una nutrida serie de actividades lideradas por duplas de destacados artistas nacionales, este año estuvieron invitados Rocío Rivera y Cristian Reyes, Javiera Sanhueza y Kamille Gutiérrez, Soledad Medina y Cristóbal Corvalán, y Poly Rodríguez junto a Daniela Villanueva, quienes abordaron nociones como la presencia, la propiocepción, el equilibrio, la performatividad colectiva y las derivas ficcionales del cuerpo en contacto. Cada jornada culminó con JAMs abiertas, reafirmando el carácter inclusivo y comunitario del festival.

Para Cristian Reyes, integrante del colectivo En Práctica, el balance de esta cuarta versión es profundamente significativo:

“El objetivo personal siempre ha sido darle continuidad a este proyecto, que hoy es el único festival de danza contacto improvisación en Chile que se ha sostenido durante seis años consecutivos. Ha crecido, se ha fortalecido y se ha convertido en un festival internacional, a pesar de las dificultades”.

De cara al futuro, el colectivo reconoce que el año 2026 se presenta como un desafío, tras no adjudicarse fondos públicos. Sin embargo, lejos de detenerse, el equipo proyecta un período de autogestión, retomando el espíritu con el que nació el festival en 2018. En ese marco, ya se vislumbra la realización de JAMARADA en la Sala Santo Domingo de un emergente Barrio Puerto, un encuentro de JAMs de tres días, siete horas diarias, que ha sido parte del ADN del proyecto y que para su próxima edición espera contar con la participación de la artista Natalia Figueroa desde Concepción.

Más que un evento, En Práctica se reafirma como un proceso vivo, que insiste año a año en sostener espacios de encuentro para una danza que se construye desde el contacto, la confianza y la experiencia colectiva. Como señalan desde el propio festival: “Creemos que el Contacto Improvisación no solo es una práctica formativa, sino también un lenguaje escénico capaz de generar experiencias estéticas y comunitarias”. Valparaíso, una vez más, fue testigo de aquello.

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